=]<5=

:: Memorias de un Octópodo Desmemoriado ::


A la antigua



Me encaminé, entre resuelto y apesadumbrado, a la peluquería de enfrente; esa que, entre tanta mamonería de Salón de Belleza, Depilaciones, Visos y Reflejos, es de las pocas que dice, en letras casi como pidiendo disculpas, Unisex. Y estaba cerrada. Tomando la situación con cierta filosofía, me digo que no importa, que ya me cortaré el pelo cuando vaya a Melipilla. Y grito por dentro ¡No!¡Ah, Alfredo, no has buscado bien!¿Para qué son los caracoles, sino para juntar peluquerías? Y me digo que tengo razón, que como castigo, al menos, debo pasar por las tijeras. Y parto al caracol Irarrázaval.

Llegué a un local, donde dentro hay un viejto muy viejito leyendo el diario, segundo oficio de todo peluquero respetable. Pregunto por el costo del corte y, siendo un monto razonable, ingreso. El local es algo así como un reducto de los viejos barberos; no me extrañaría ver ahí un cuero para afilar colgando en la pared, como antes. El hombre me acomoda una capa y un pañuelo en la nuca, y sella todo con algodones. Se toma su tiempo. Luego me pregunta por el largo. Al cero, le digo.

Empieza a pasar por mi cráneo aquella máquina, vieja como una Vespa, zumbado a ras de mi cabeza. El cabello cae, como culpas y pecados; no soporto mi mirada en el espejo y me dedico a observar la pedalera de la silla, broncínea y gastada. Robo una mirada al espejo, y me veo como un monje desflecado; la máquina termina su paseo por mi cabeza, y el monje desaparece.

La máquina sigue pasando por mi cabeza, aún cuando cualquier peluquera ya me habría limpiado y me estaría cobrando; el hombre es viejo, tiene paciencia y sabe que no van a entrar hoy muchos clientes. No hay apuro. Agradezco eso.

No hay conversación mientras el hombre trabaja; no debe haberla en ninguna peluquería decente. El ruido acompasado de la máquina llena el espacio, se filtra bajo la puerta y calma mis oídos. El hombre repasa todo su trabajo, y toma otra máquina, más fina y zumbona, rematando los bordes son una paciencia exquisita. El tiempo se hace infinito y el ruido, monótono cual una gran mosca eléctrica, me duerme casi. Deja la máquina pequeña, y me pregunta si deseo que use la navaja. Le digo que por supuesto. Mientras rasura perfectamente mi nuca, el hombre dice un chiste sin gracia que me hace sonreir. Curioso, pienso; me hace reir mientras su navaja afeita el cordón vertebral de mi cuello. El hombre sabe lo que hace. Observo sus brazos de peluquero viejo, músculos macerados mal envueltos en demasiada piel. Sí, el hombre es muy viejo. Termina con la navaja, y empapa un algodón en alcohol, limpiando primorosamente los vestigios de su obra en mi cráneo. Es frío y agradable. Me levanto, le pago con gusto; el hombre me dice que atiende de lunes a viernes, porque su mujer lo convenció de que se tome los fines de semana; a estas alturas de la vida, pienso, trabajar es porque sí, por ser útil, por respeto propio. Le doy las buenas tardes y me voy.

El hombre ha ganado un nuevo cliente.

Etiquetas: ,

4 Respuestas a “A la antigua”

  1. # Blogger Iván Antonio

    Me dieron ganas de cortarme el pelo al cero XD

    Me agrada la pulcritud de tu escritura, la fineza de los detalles. También leí sobre ir a almorzar en Leyes... creo que será una experiencia que evitaré en lo posible ;-)

    Saludos!  

  2. # Blogger 

    Gracias por el comentario  

  3. # Blogger 

    A pedido de la audiencia: La paleuquería se llama "Daniel", y queda en el caracol Irarrázaval de la izquierda, en Irarrázaval entre Suecia y Chile-España  

  4. # Blogger Pintamono

    ¡¡¡Fotoreportaje!!!

    Próxima Edición!!!

    :-)  

Publicar un comentario

Ultimos posts

www.flickr.com
This is a Flickr badge showing public photos from kurakensama. Make your own badge here.





XML

Powered by Blogger

make money online blogger templates



© 2006 =]<5= | Blogger Templates by GeckoandFly.
No part of the content or the blog may be reproduced without prior written permission.
Learn how to make money online | First Aid and Health Information at Medical Health